domingo, 17 de julio de 2011

Luis Freyre sobre "DABAI, CHELO, DABAI"

Comentario del escritor Luis Freyre sobre "DABAI, CHELO, DABAI", próximo libro de cuentos de Giovanni Barletti.


UN DETECTIVE DE LA SALVAJE REALIDAD
Giovanni Barletti, detective de la desesperanza urbana, así podríamos definir la actitud literaria de este joven escritor peruano que parafrasea el título de la novela emblemática del chileno Roberto Bolaño para titular uno de los cuatro cuentos de este libro. Sea en la ciudad de Kiev, sea en la ciudad de Arequipa, los personajes recorren situaciones marcadas por el smog moral y social que empaña las urbes contemporáneas. Una madre enloquecida le ruega a Víctor Apaza, santo popular arequipeño con prontuario de homicida, que le devuelva el hijo desaparecido. El hijo, carne de pandilla, derrama su amoralidad y su violencia con su enamorada. No hay final ni solución, la vida no se estructura como la literatura y este cuento lo deja claro, será el lector quien deshilache el destino de los personajes centrales de “Como quien no quiere la cosa”, los pierda, los salve o los deje cocinarse en su miseria interior. De Arequipa volamos a Kiev vía “Dabai, chelo, dabai”. Barletti estrena una aventura sexual con sabor a emigrantes del tercer mundo entre una jugadora rusa, hermosa como una aparición de la Virgen de Kazán, un muchacho peruano de corazón desamurallado y su tío curtido en las lides eróticas de su país de adopción. El amor es un bicho difícil que anida donde no debe. El dolor de enamorarse en vano en un país ajeno es doblemente dañino, la frustración se acrecienta y la soledad que envuelve al emigrante agrieta más el corazón cuando la agiganta una mujer que no nos ama. ¿De Rusia con amor? ¡Ja, ja! Barletti lo sabe. “Rojizo”, el tercer cuento, aspira en clave sarcástica a desmitificar el compromiso senderista entre estudiantes burgueses prisioneros de su banalidad intelectual y política. Sendero capturado por el ridículo. “El detective salvaje”, cuento- cierre de este libro, es el único que ofrece un atisbo de redención. El detective privado enlodado por su propia inmoralidad se embarca en un caso en cuyas líneas finales encuentra, para sorpresa de sí mismo, el rostro adolescente de la inocencia capaz de rescatarlo de su perversión moral. Que Barletti haya escogido este final en el último relato del libro, es tal vez un síntoma de su propia esperanza. La redención, la inocencia, la bondad esperan en medio del smog moral de la ciudad. No es fácil encontrarlos, pero están, como está el corazón detrás de las costillas más duras. Una manera de decir que el realismo que hurga únicamente en la degradación no es realista.

Luis Freire Sarria         

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